El patio interior de mi casa es particular,cuando llueve se moja como los demás..Aunque esta segunda parte es cierta,la primera no lo es tanto, porque este patio de luces tiene algo diferente que no tienen los demás.Me refiero al precioso mueble-estantería-macetero que se ve en la esquina derecha.
Cualquiera que lo vea seguramente no lo apreciaría mucho:una decoración de patio interior, no tiene que ser bonita porque al fin y al cabo está a la intemperie y solo lo ven los de casa.Un cachivache que ya no tiene hueco dentro de casa y que supondría más trabajo bajarlo al contenedor que tenerlo ahí arrinconado.
Pues nada mas lejos de la realidad,amigos.
Para la persona que aparece en la foto, ese mueble de mierda es como un hijo.Todos los días el protagonista de esta foto sale tres o cuatro veces a la terraza solo para tocarlo,mirarlo un ratito en silencio,inmóvil,como rezándo y pensando como mejorarlo(instantes cazados en las instantáneas).
Lo pintò tres veces en verano(el olor de pintura en mi casa casi nos colocaba) y en un ataque de minimalismo,se desprendiò de la mitad del suso dicho, al principio del otoño. Se diría a si mismo(no sin dolor): "estoy muy mayor para una obra tan grande" así que desde ese momento solo repasa y cincela las capas y capas de pintura amontonada,porque creo que de origen ya no era blanco. Cuando acaba barre las virutas del suelo con la precisión de un artista y se mete a casa. Su obsesión es tal, que cuando está a punto de entrar por el marco de la puerta,se despide del artilugio y en su cara la satisfacción del deber cumplido florece. Hoy lloramos a Tapies y algún día le lloraremos a él.
Quien diga que soy un cotilla, no miente, pero la ventana del despacho donde estudio, y paso muchas horas, da a esa terraza. Y además, quien no haya espiado a su vecino/a,que tire la primera piedra.


Que crack...
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