domingo, 20 de mayo de 2012

MI BICICLOSTIA

Este es mi nuevo medio de transporte para ir a trabajar. Evidentemente, la foto esta retocada con un efecto del instagram, de cuyo nombre no quiero acordarme, y que le hace justicia a una foto de una bici colgada de una pared en un soporte del LIDL.
Con todos los cachivaches posibles del decatlón, mi bici de más de veinte años, tuneada y engrasada, está en su mejor momento.
Llevo 270 km este año, que haciendo cuentas someras, me ha ahorrado unos 40 euros en gasoil y también mucha mala leche a la hora de aparcar. Porque llegar a casa y meterla en el ascensor son las únicas maniobras que tengo que hacer.
Me he comprado ropa de ciclista para evitar enseñar la hucha culera a los coches y el casco, es imprescindible para ir por ciudad, porque ¿quien quiere saber si la materia gris de tu cerebro es realmente de ese color? Esas son cosas de las que te fías porque lo pone en los libros. Pues bien, hay camiones de la basura con frenos ABS sobrealimentados y locos empiristas en las rotondas que no se fían, y quieren vértelo a ti para cerciorarse.
Importantísimo también el candado, que no están los tiempos para dejar cosas sueltas. También pantaloncicos holgados, porque la mala fama de los sillines de bici se la han ganado a pulso, no son leyenda urbana, se clavan entre los huevos y si además vas con pantalones pitillo de esos modernos, despídete de la salud de tus gitanales.
Por sacarle un ligero defecto al mundo de las dos ruedas: si no das pedales,las bicis no se mueven. No se si es por timidez o miedo, pero se quedan paralizadas, y tienes que subirte y utilizar la fuerza de tus piernas para que te lleven. Pero bueno, nadie es perfecto.

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