martes, 12 de junio de 2012

MISERIAS

Dudo entre sentirme rescatado o intervenido, de lo que estoy seguro es que me siento jodido. Este fin de semana, a la misma hora que estaba en una acogedora y fantástica comida de la familia de mi amantísima esposa, alguien estaba decidiendo por mi el futuro de mi trabajo, de mis impuestos, de mis ahorros, e incluso del color de mi ropa interior.
Es decir, mientras yo inocente de mi, me comía un trozo de carne asada encima de un trozo de pan de horno tradicional, varios trozos de morcilla, chorizo, longaniza y buenos copazos de Libalis y Hacienda López De Haro, el señor de la foto se cebaba con nosotros, haciendo que el poco orgullo patrio que nos quedaba, se convirtiera en un chiste de chiquito de la calzada, interpretado por nuestro ministro de economía, que es clavadito a él pero sin puta gracia.
Ese SMS de Mariano diciéndole: "mecagüen SOS, luis, aguanta que somos la cuarta potencia económica de Europa y la primera mundial en cenar tortilla de patata" se quedo en agua de borraja y solo falto ponerle: "intenta darrancarlo, luis, intenta darrancarlo, por dios". Pero todo fue inútil, no pudo con el implacable sonrisa de poker del que se sabe más fuerte, más guapo y con mas pelo que nuestro ministro.
Quizá si al señor del dinero no le cayéramos tan mal nosotros los españoles y nuestros bancos en general, ahora no estaríamos con tanto miedo y confusión, porque con estos políticos que tenemos por la gracia de dios, nunca sabremos la verdad, porque si la supiéramos, no les votaríamos e incluso no podrían salir a la calle sin llevarse unas cuantas collejas y alguna patada en el culo.
En esta situación, lo que esta claro es que nos han dado una cantidad de dinero mayor que a Portugal e Irlanda en su momento, pero con la salvedad de que lo nuestro, es para los bancos y no para el gobierno, pero sin embargo los intereses del dineral, si que los tiene que pagar el gobierno, es decir, además de puta poner la cama. Si añades que a los actuales mandamases españoles, lo único que se les ocurre para que crezca el dinero es recortar derechos que habíamos alcanzado con los años, pues estamos jodidos. Me descojono con su última brillante idea: ¡¡quitarnos los 6 moscosos!!. Con esos seis días trabajados y no de fiesta por ahí, conseguiremos devolver facilmente la mitad del dinero, ¿verdad Mariano? y los otros 50 mil millones de euros los sacaremos de las maquinas de café y donuts de los puestos de trabajo, porque como vamos a estar más tiempo allí, y ya se sabe de que pie cojeamos los funcionarios, el crédito fluirá como el pis mañanero.
Pienso que podía haber hecho yo para remediar esto, y he llegado a la siguiente conclusión: para la próxima comilona de carne asada hecha a la brasa, iré de la mano con el señor del dinero porque si se pone así por no invitarle a la comida con sobremesa rumbera, que se le ocurrirá cuando se entere que la semana que viene me voy a un crucero por el Adriático. Que mala es la envidia.

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